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SÓLO PARA ENTERADOS

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Húbert Ochoa (Twitter: @huberochoa)

PT: ¡CUÁNTA PODREDUMBRE!

Fundado el 8 de diciembre de 1990 pero su registro lo consigue dos años después, a mediados de enero, el Partido del Trabajo no tiene una plataforma ideológica de sólidos principios, al menos no en la práctica, pues su insignificante avance lo ha conquistado mediante el chantaje. Es más bien una agrupación de filibusteros políticos que se alimenta de la carroña. 

A diferencia de los otros partidos y de los vientos de cambio que abanican al mundo, principalmente a América Latina, el PT ha mantenido una apuesta al capital político ajeno, jamás al propio porque simplemente no tiene. 

El manoseo que ejerce Andrés Manuel López Obrador, ese siniestro personaje conocido como El Peje y cuyas ideas se asemejan a las del loco Nicolás Maduro, de Venezuela, por su radicalismo, no es una referencia aislada de la descomposición petista, sino de su ausencia de moral.

De acuerdo a sus estatutos, el PT debe tener una directriz colegiada para superar la verticalidad autoritaria y burocrática que caracteriza a otras organizaciones y las decisiones siempre se tomarán por consenso. Los responsables de esa figura están obligados a rendir cuentas claras a los afiliados pues sostienen que la democracia será una premisa constante al interior del partido.

Qué belleza encierran esos propósitos. Se trata francamente de piadosas intenciones porque la realidad es otra: es una realidad abominable parida de las alianzas vituperables, de las sucias conchupancias que a lo largo de su impúber historia han tendido las jaurías que controlan pérfidamente al partido.

ESPINOSA Y CAMARILLA

Las voces que reclaman una esterilización en el partido no son accidentales o producto de caprichos, a ultranza o soterrados. Allí se incubó desde hace buen tiempo una hermandad de corruptos (del latín corruptus) que no sólo ha hecho trizas las ordenanzas del partido, sino además impiden arbitrariamente el arribo de corrientes liberales y progresistas que desean un PT cohesionado con el pluralismo y la época democrática que vive Chiapas. 

Es una exacción  congruente paralela al desarrollo político y social porque los partidos están comprometidos a ajustarse a los cauces legales, a conservar una buena relación con las masas y a mantener sumisión a  la deontología.

Julio César Ruiz Ferro, como gobernador interino y ávido de legitimidad pues fue designado por poder itaque gracia de Ernesto Zedillo en la ebullición del zapatismo, aunque después el mismo Zedillo lo  echa del palacio estatal por la matanza de Acteal, amamantó política y económicamente al Partido del Trabajo colocándolo al servicio de esa pandilla que desde entonces lo hizo de su propiedad rolándose  la columna vertebral, las plazas políticas obtenidas como concesiones palaciegas  y los recursos económicos.

Transformado en un perverso Caym (amo del infierno en la antigüedad), Amadeo Espinosa Ramos colgó el diploma de maestro rural y, apoyado por Elba Esther Gordillo Morales, la poderosa maestra que controló por mucho tiempo al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), tomó por asalto al Partido del Trabajo obteniendo muy pronto enormes riquezas y privilegios. Congregó a sujetos de su misma horma para emprender una carrera de la que jamás se separó.

Más allá de su turbio pasado como líder de la Sección 7 del SNTE impuesto justamente por el autoritarismo de Elba Esther, Espinosa vio que el PT era una empresa fabulosa, redituable, que sin duda le agenciaría ganancias suculentas. 

Nunca pisó un aula ni conoció el gis o el borrador. Jamás entendió los postulados sobre docencia de Quintiliano o de Confucio, pero sí atisbó que adueñarse del Partido del Trabajo lo transmutaría en un individuo millonario dejando en el olvido las penurias de sus años de estudiante en la normal rural Mactumatzá, sus andrajos de mozuelo y sepultando los pensamientos  revolucionarios del Ché Guevará  que abrazó en los tiempos de juventud.

CUÁNTO HEDOR

Hugo Roblero Gordillo, Abundio Peregrino García y Carlos Mario Estrada Urbina son otros miembros distinguidos de la manada. En la política no les ha ido bien: les ha ido sensacional.

Espinosa es el jefe del clan y él, por esa jerarquía, es quien siempre encabeza la lista de los escaños plurinominales. Ha sido diputado local, diputado federal y Senador de la República gracias a esa corrompida venia creada por Don Jesús Reyes Heroles.

Abundio Peregrino García ya fue Senador, diputado federal y también local. Estrada Urbina fue diputado local. Hugo Roblero Gordillo fue diputado local y dirigente del Partido del Trabajo. Pero su glotonería no conoce límites porque hace un par de años, en un mañoso y espurio acto partidista, Roblero fue designado por dedazo candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, a pesar de haber nacido en un  municipio de la zona serrana de Chiapas. Luego fue Regidor de la Comuna Tuxtleca.

Los llamados delegados que Espinosa llevó al evento fueron vestidos como tal. No hubo efectivamente delegados, sino comparsas y corifeos de una infamia que se montó para arrebujar de candidato a un fulano que ha andado las vías de la política con esa simplicidad fingida de la que ha cosechado exquisitos frutos. Dicho en términos pueblerinos: parece que no matara una mosca.

 Señalado en su momento en un bochornoso asunto de represalias en contra de empleados del Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) que él administraba como su botín, Hugo Roblero presuntamente  está enredado en la sospechosa administración de al menos doce millones de pesos que recibió como dirigente de la agrupación Organizaciones Productivas y Sociales de Chiapas, A.C, un membrete que la banda petista usó para seguir abultando sus chequeras personales.

Los doce millones, a los que se habrían agregado cuatro entregados por la Secretaría del Campo, estaban destinados para proyectos productivos que nunca llegaron al campo. Roblero Gordillo hasta ahora no ha dado una explicación. ¿Pero a quién?

Roblero Gordillo es propietario de una veintena de camiones de volteo en Siltepec que opera Emir Guzmán, un indiscreto prestanombres; es comisionista de la sub agencia de la cervecería Corona, dueño de la gasolinera en el mismo lugar y fue sindicado abiertamente porque trató de abultar el censo del programa Chiapas Solidario para realizar desde allí un pestífero negocio con recursos que no eran suyos.

 

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